domingo, 11 de marzo de 2018

Arrebol





Te observo a través de mi copa vacía de tinto.
Abstracto, diluido entre las gotas que revolotean presurosas buscando colisión.
Entonces siento una horrible pena por todas las palabras que viven para decir tan poco
y por todo aquel dolor que sale de dentro 
a causa de un daño que viene de fuera.

a la velocidad de la oscuridad
tus dedos incesantes hurgan entre mi pelo, con prudencia...
con el mismo afecto con el que acaricias las portadas de los libros que te escribo, 
con el mimo de quien ha conocido el perdón.

Lees y hueles a norte, a marea baja. 
Nos ponemos tercos (o poetas del desenfreno)
y el cielo del mes de mayo se hace arrebol porque se lo han pintado tus mejillas.
He seguido con el dedo las venas de tu antebrazo, extraviada
pero me han devuelto a casa y ya no sé cómo volver.

Justo ahí, en las coordenadas en las que acaba mi respiración y empieza la tuya
he depositado mis fuerzas en encontrar de nuevo la absolución, 
una morada en la que me pueda quedar.
Allá donde se escondan laderas, museos, animales marinos,
allá donde abrazar y estrangular no impliquen lo mismo.  

Y eres toda el agua salada que necesita este mundo para sanar.
Eres el lienzo que no le sobró al Guernica,
toda amnistía buscando dueño.
Gestos y gestas, espuma de mar y de ira,
cientos de océanos 
para una sola orilla.

Entonces me muerdo los labios 
y te bates en retirada 
pues afirmas que batirse en duelo es para los cobardes;
me miras
y me cuentas que hay veces que el amor es tan grande que se comprime en un beso para poder emerger.

Cuéntale a los escépticos que he encontrado el lugar en el que me quiero quedar

y que ese lugar ha resultado ser una persona. 




domingo, 4 de febrero de 2018

Génesis






Día 1-. Yo le hablé sobre el paraíso,
 y me instauró uno igual en la Tierra.

Y al mundo, que permanecía inhóspito y caótico, le di su nombre. 
Y ya no reinaban las tinieblas sobre el lecho del hastío. Y se hizo la luz.

Ellos lo llamaron voz.

Y no existía mejor lugar en el que ser feliz.

Día 2-. Me abrí paso entre los mares y los riachuelos, 
Y así conocí las arenas, el polvo, y el color del lodo.
El barro indeleble deslizándose entre mis dedos que ansiaban calor.

Ellos lo llamaron piel.

Y no existía mejor lugar en el que ser feliz.

Día 3-. Abrigué la tierra con hierba húmeda color Esperanza.
Y de la hierba fue la semilla, y de la semilla el árbol, y del árbol su fruto.
El color de ese fruto nos daba la vida y nos daba la muerte.

Ellos lo llamaron ojos.

Y no existía mejor lugar en el que ser feliz.

Día 4-. Construí luciérnagas que ardían firmes en el firmamento.
Para poder así discernir la delgada línea que sostenía el crepúsculo.
Noches brillantes, días oscuros. Y yo besé algunos de sus lunares.

Ellos lo llamaron espalda.

Y no existía mejor lugar en el que ser feliz.

Día 5-. Deposité aves en el mar, y enormes monstruos marinos en la atmósfera.
Y yacían inmersos en la extensión de todo aquello que habíamos imaginado.
Como libros de poesía bailando con el viento, o un suspiro perenne en el petricor.

Ellos lo llamaron manos. (Benditas sean las suyas entre las de todos los hombres).

Y no existía mejor lugar en el que ser feliz.

Día 6-. Inventé campos que poder labrar con mis uñas. Echaron raíces las azucenas y las calabazas, pues no tenían espacio para tan grande vacío.
Y ese de ahí, tenía tanta luz que las flores crecían hacia él cuando nadie miraba.

Ellos lo llamaron sonrisa. 

Y no existía mejor lugar en el que ser feliz.

Día 7-. Temí que la brevedad del tiempo no me diera para amar tanta vida.
Y me dio la risa -o la prisa- e ideé buenas almas. Estas se corrompieron al ser presas de jaulas que algunos hombres del sistema llamaron cuerpos. Y como no había pedido permiso, acabé pidiendo perdón.
La experiencia me ha contado que lo que importa en esta vida es el espacio y el tiempo (y no la velocidad).
Y por eso, durante un segundo lloré palabras hasta inundar mil folios.

Y a pesar de los pesares, ellos no supieron cómo llamarlo.

Y vi que era bueno; entonces decidí llamarlo tú. 



Y desde entonces, no ha vuelto a existir jamás un lugar en el que ser feliz.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Estenopo

"All change is not growth, all movement is not forward"   Si te asomas, hay una cría de 8 años con gafas que abandera la risa como...